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Camille

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A la luz de la luna se la llevaron. Se la arrebataron de los brazos y las sacaron de la casa. Sus gritos de auxilio fueron desoídos por los vecinos, muchos cerraron las ventanas para no escuchar.

Mientras ellos las arrastraban hacia el bosque, ella solo escuchaba el sonido de sus súplicas y el llanto de ella. Él la castigaría, y lo haría arrebatándole lo único que tenía en la vida.

A la luz de la luna la hicieron mirar. La maldita luna. La maldita luna.


Años de perdida. Noches de luna y lágrimas. Noches de rabia. Noches de alcohol, de bailar en cualquier antro y despertar en cualquier cama.

Con una máscara y una flor se acercó a ella una noche sin luna. La escuchó y la llevó con los suyos. Por primera vez empuño una espada, y aprendió a moverse en la oscuridad. Ahora la muerte la llevaría ella en sus manos.

Cuando mató a su primera victima bajo la luz de la luna, él se quitó la máscara y simplemente le ofreció su mano.

"Solo queda una cosa por hacer" escuchó su vo…

Samara Selesar, Invasion Ilicida

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Samara Selesar, Invasión Ilícida 
Samara mira sus notas e informes pálida y cansada mientras ordena las próximas guardias y patrullas. Los últimos días han sido duros, tras los ataques en el Claro de Eldat y las cercanías de Purskul la actividad ha sido frenética. Algunos hechos, aparte de la amenaza Ilícida la preocupan y tendrá que solucionarlos tras solucionar la amenaza (confía en ello).

Las reuniones han sido eternas, algunas fructuosas y esclarecedoras como la que de la Torre de Magia de Suldanessellar, otras frustrantes y agotadoras como la de los Aliados en Musgolito.

Sin duda, y de nuevo, son los aliados Enanos los que mejor han sabido reaccionar de forma rápida y sin problemas de egos. Tras estar presente en uno de sus Sepelios y haberles dado la bienvenida al bosque de Weldazh su respeto a esa raza solo ha podido reafirmarse.

Los primeros días tras los ataques los pasó en el Templo de Labelas, obsesionada con mirar los cielos en busca de naves y redoblando la…

Atalayas Elfas

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Tras numerosas quejas de los Akh´Velahrn apostados en las atalayas del Weldazh y la zona del Cuello de Dragón, en relación con algunos desperfectos en las mismas, la Sauliak Samara Selesar (siguiendo sus órdenes de centrarse en las defensas) deja un aviso en Capitanía, visible para cualquier Akh´Velahrn o  miembro del Pueblo.
Trabajos de Mantenimiento de Atalayas

Se va a proceder al mantenimiento de las Atalayas del Weldazh y del Cuello de Dragón. Se requiere:

- Voluntario Akh´Velahrn para organizar los trabajos.
- Leñadores que busquen maderas de calidad para los trabajos.
- Carpinteros que hagan los tablones y trabajos de mantenimiento.
- Herreros para clavos y herramientas. 
- Voluntarios para ayudar en los trabajos.

Oficial de enlace a Capitanía: Sauliak Samara Selesar.




Samara, Viaje

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Feanor miraba a su hermana desde el umbral de la puerta, apoyado serio en el dintel, mientras ella se movía por el cuarto recogiendo cosas y guardándolas de forma tranquila.
- ¿Estás segura? - Le preguntó tras minutos observándola, sabiendo lo que contestaría.
Samara se giró a mirarlo y le sonrió como siempre hacia al hablarle. Pese a que ahora no era el elfo débil y flacucho que marcho a SiempreUnidos, aún se portaba con él como si fuera su hermano pequeño y no su gemelo. 
- Son más de tres años. Si no lo estoy ya ¿Cuándo? - le pellizcó la oreja mientras le hablaba, divertida. 
- ¿Tanto? - Feanor levantó una ceja, la contraria a la que ella solía levantar cuando algo le sorprendía. Como gemelos, eran en muchos aspectos espejo uno del otro. 
Ella se sentó en la mesa donde tenía una montaña de papeles buscando alguno entre ellos mientras le hablaba.
- ¿Recuerdas la primera vez que salimos de Suldanessellar? Me llevaste a Athkatla y había una especie de concurso. Como siempre, me dejaste…

Samara Selasar, Triple Hiriente

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Esa mañana el ruido de los aceros le taladraban los oídos y la cabeza. Se había puesto la armadura temprano, antes del alba, y cuando los rayos de sol empezaban a salir ya tenia a media docena de victimas de su madrugón en los estafermos de Suldanessellar. Cerró los ojos y sacudió la cabeza para despejarse.

- Otra vez! Corte hacia arriba! - dijo con voz firme. Se escuchó el ruido siseante de varias espadas al ejecutar ese movimiento circular hacia la parte superior de sus falsos enemigos. - Otra vez! Para cerrar la distancia y atacar mientras entramos en el área de cercanía tenéis que dominar el movimiento, tanto hacia arriba como hacia abajo. Otra vez! - Se oyeron varios siesos más, algún jadeo de frustración y alguna espada cayendo al suelo.

Volvió a cerrar los ojos con con el estruendo y suspiró. Estaba perdiendo los nervios, y no era normal en ella. Solía ser amable, y la mayor parte del tiempo, sonriente. Pero los acontecimientos de las ultimas dekhanas le hacían plan…

Catlen Benedicta, Inicio y Comienzo

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A Catlen le gustaba salir de su drudach, saliendo de la muralla, por el lado que daba al camino de salida de caravanas del Oeste. Era la salida más cercana a un pequeño oasis con unas pocas palmeras y una pequeña fuente.

Solía ir vestida de muchacho, para evitar las malas miradas por las costumbres locales, con la cabeza bien cubierta para que el fuerte sol no la quemara y a horas tempranas, cuando la salida y entrada a la ciudad era menor.

No sabia porqué necesitaba salir a mirar el desierto Calim a esas horas, cuando aún no asomaba el sol, pero hacia meses que algo la llevaba allí a observar el amanecer.

Su padre estaba demasiado ocupado con sus negocios en la ciudad para darse cuenta. Era un comerciante de sedas y especias con bastante éxito, y algo de renombre, lo que hacia que pudieran vivir bien en un buen sabbans. Su madre, una Sunita de Tethyr, siempre andaba atareada con asuntos de los pocos adoradores a esta diosa que había en la ciudad.

Tendría que regresar p…

Divinia Canciones

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Canción del Bichito

Divinia llegó a Amn con dos galletas y un poco de agua en sus bolsas. Y mucha, mucha hambre.

Dio varias vueltas por la ciudad conociendo a sus gentes y los sitios por donde podría conseguir trabajos sencillos para ganar unas monedas. Y observó a sus gentes. Sin duda, no eran muy espabilados, y no seria difícil ganarse la vida con su arte.

Necesitaba algo de dinero para llegar hasta Crimmor, donde le esperaba su beca de 5 años en Artes. Estaba realmente impaciente por llegar, presentarse a la Eterna Melodía (ya sabían de ella si la habían becado por su calidad artística) y empezar a aprender de ellos.

Dejó un aviso en el tablón anunciándose para ganar algo de calderilla para el viaje y buscó algún despistado al que sacarle algo de efectivo.

Y encontró a su primera victima.